
Te llevo en la piel
-por Ricardo Costa Brizuela-
-por Ricardo Costa Brizuela-
¿De qué cerro violeta ancestral, invisible, nace el torrente –casi antropofágico- que empuja a la irracionalidad y el fanatismo las últimas gotas de sangre?
Aún no llego a una respuesta poco engañosa para dar, prefiero entonces hilvanar los puntos cardinales de la fusión entre el fútbol y los tatuajes, y mirar desde las ciencias este fenómeno que sigue despertando opiniones encontradas y modelos cuestionables.
A modo de introducción: podremos decir que el término “tatuaje” deriva del polinesio “tatán” que signica “dibujar” (“ta”), otra versión es “cortar, herir”.Desde siempre, los tatuajes han sido marcas en el cuerpo que, como todo símbolo, comunican algo, y que desde su iconografía han reemplazado a las palabras mismas que, a diferencia de la inanterabilidad de los tatuajes, suelen ser llevadas por el viento hacia las desdeñables costas del olvido. En la actualidad, al igual que en la antigüedad, el tatuaje otorga un sentido de identidad y conlleva implícita -marcada para siempre- la noción de pertenencia que alude a la imagen; característica de nuestra sociedad post-moderna. Es decir, frente a los avatares que la globalización y el ritmo social imponen, a los sujetados, testigos de la falta de identidad cultural y de respuestas, básicamente, de la sociedad a las demandas primarias de ella misma, todo, absolutamente todo, parece efímero y así se retroalimenta la cadena de producción de agentes de consumo masivo, donde la propaganda determina modos de ser y el tener hegemoniza los discursos hasta en los jardines de infantes. Frente a esto, uno puede revelarse y desear -lógicamente- algo duradero, eterno, imborrable. Allí el tatuaje responde el llamado.
A modo de hipótesis: lo curiosos aquí es pensar, como bien especifica la Lic. Rebeca Hillert, en las trampas -dialécticas diría- de este asunto: “El análisis del fenómeno del tatuaje, desde la psicología de las masas, descubre una paradoja en la práctica masiva de tatuarse. En la marca donde buscan localizarse como distintos, son capturados por una marca de moda que los vuelve iguales entre sí”*Ahora bien, mi ulterior objetivo no era llenar de teorías las famélicas formas sin textos que habitan en mi monitor; más bien, abrir puertas hacia más incógnitas que certezas, cerrar los ojos y flotar en la incertidumbre de la narrativa que sólo tropieza con recuerdos y dichos que se imponen cuando uno -también víctima de lo irracional- se acerca a los terrenos aledaños de la pasión. ¿Qué lleva a un hombre tatuarse el escudo de su equipo de fútbol?
Una pregunta. Millones de respuestas.
Creo que sería conveniente darle la palabra a un especialista en el tema:Claudio (tatuador) trabaja en “Chatran Tattoo” un local que se ubica en la galería “Bond Street” en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Este local (el número 15 ubicado en el subsuelo de la galería), en particular, evoca fuertes sentimientos, tanto para él como para las personas que pasan a diario por ahí (incluyéndome). El primer motivo es que es el lugar “oficial” se podría decir, que mezcla el arte del tatuaje con la pasión futbolera, y en segunda instancia, porque allí -con el mismísimo Chatran- ya me he tatuado 4 veces. Entonces, el término “oficial” usado anteriormente alude a la particularidad que la mayoría de los jugadores de fútbol (y más de un fanático) elige a Chatran como tatuador personal, haciendo del lugar de trabajo un mágico sueño venido real para la mayoría de los hombres: de las paredes cuelgan, gloriosas, las camisetas de los más variados clubes y de los más variados jugadores que uno pueda imaginar, obviamente, todas firmadas y dedicadas a estos artistas del tatuaje.
A modo de investigación: pude intercambiar con él algunas palabras para ver si así podría orientarme hacia el climax de este artículo. A continuación la entrevista -aunque en realidad debería llamarse “la charla”:
Ricardo- Claudio, ¿qué es para vos el fútbol?
Claudio- Mirá, el fútbol para nosotros es todo… desde la pasión hasta el laburo...
ya que nuestro local es el primero que juntamos lo futbolero con lo del tatuaje.
Ricardo- ¿Hace cuánto que te dedicás a tatuar?
Claudio- 15 años, ya.
Ricardo- ¿Por qué pensás que alguien se tatúa el escudo del club del cual es hincha?
Claudio- Creo que por fanatismo puro o porque ese club le dio más de una alegría...
Ricardo- Seguramente, y decime, se que trabajan mucho con jugadores famosos… ¿Cómo fue que te hiciste conocido dentro del ambiente de fútbol? ¿Tenés alguna anécdota de algún jugador en especial?
Claudio- Por tatuar a los jugadores… el primero de todos fue “Lucho González” y de ahí se fue corriendo la bola y siguen eligiéndome… por como laburo y por la onda que tenesmos con mi compañero, es una suerte… y anécdotashay muchas...de ir a concentraciones a tatuar, de ir a la casa de alguno a comer asados y tatuar, ya con muchos jugadores hay mucha buena onda y ya son amigos de nosotros, de conocer a sus familias, ir a sus casamientos o cumpleaños... es que todos los dias con mi compañero tiramos chistes o bromeamos con la gente que se tatúa y ya es cosa de todos los dias un anécdota distinta.
Ricardo- ¿Qué fue lo más raro que te pidió un fanático para tatuarse?
Claudio- De tener tatuado la cara de algún futbolista, y se lo encuentran en algún lugar le piden un autógrafo que le firmen en la piel debajo del retrato y vienen para que lo tatuemos nosotros... y muchas que ahora no recuerdo... no sé, hay de todo.
Ricardo- Para terminar, así no te robo más tiempo, decime ¿Qué pasa más: la estética, la moda, la pasión a la hora de elegir un diseño así? ¿Eso repercute en la forma de laburarlo? ¿Qué te genera ese tipo de trabajos?
Claudio- Y algunos lo toman por decoración, algunos como moda... para nosotros es una decoración al cuerpo... y todo tipo de trabajo que hacemos es una satisfacción para nosotros porque el cliente se va más que contento con cada uno de los laburos que hacemos....
Ricardo- Claudio, mil gracias, siempre es un placer está acá… además ya extrañaba el olor y el ruido del motor de la aguja…
Claudio- Cuando quieras.
A modo de coloquio: creo que los orígenes de la fusión -así planteada- yace, justamente, en las dos líneas de sentidos propuestas anteriormente. A saber, está más que claro -para algunos- que el fútbol despierta las pasiones más aguerridas y hasta insospechables. Es “lógico” aquí suponer que lo “eterno” que ofrece un tatuaje tenga correlato con el sentimiento también perenne -y doloroso- que llena de alegría la mirada de los que en la piel como un manto sagrado, como el mapa de sus vivencias, como el lienzo puro que sólo recibe el amor incuestionable e incondicional que sólo los colores del equipo de fútbol de uno pueden ofrecer, colman las más variadas formas de expresión y siembra las marcas que en sí serán las únicas testigos de aquello callado entre semana y liberado el sábado o el domingo junto a otros que, como uno, han llorado y han dejado sus sueños en el verde césped de una cancha de fútbol.
A modo de conclusión: Nada. Es fútbol y se lleva en la piel. ¿Ustedes que opinan?
* “El tren de los adolescentes” (Ed. Lumen Humanistas) -2005- Rebeca Hillert (Psicoanalista coordinadora docente y supervisora de Centro Dos, Buenos Aires. Argentina).
Un agradecimiento especial a Claudio de “Chatran tattoo” por la buena onda.
(Rodriguez Peña 1051 Local 15 -subsuelo- galería Bond Street) www.fotolog.com/chatran__tattoo
Me ha gustado tu Blogg :)
ResponderSuprimirTe dejo un abrazo
333
Patricia, muchas gracias... siempre eres bienvenida !!!
ResponderSuprimiryo soy brizuela tambien,sos de sangre paraguaya?mi mail es terere_1979@hotmail.com
ResponderSuprimir